Video: Get to know a Dreamer

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Jose Enrique Hernandez is a member of Dios Viviente United Methodist Church in Seattle, Washington and a ‘Dreamer.’ In this video, Jose reflects on what the Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA) program means for him and his friends and family.

Transcript (English)

My name is Jose Enrique Hernandez Zapotitla. I am originally from Mexico City, but I arrived here in 2006. It was the month of March. I remember that because Mexico was hot at that time of year but here it was cold. I was trembling from the cold but my cousins here were wearing shorts. I said “They’re crazy, what’s going on with them?”

It was a big change for me and my family. I had to leave my friends and grandparents behind in Mexico, and my uncles that I loved so much but I knew that my parents brought me here because they had an objective. They didn’t want to live any longer in the violence and insecurity that characterized life in Mexico City.

All the dreamers share similar histories. Some left their countries because of violence, others left because their families believed in the American dream of a better life. Some left because their parents brought them, not because they chose to leave.

Now with the program called DACA, we are coming out of the shadows. We’re being recognized. We have an opportunity not just to work to build a better future for ourselves and our families, but to build a better future for this country.

What do the dreamers offer to this country? it’s not just economic, it’s also cultural. And what will happen to the United States if we’re all sent away? The economy will suffer from our absence. Many of my friends are studying in universities like the University of Washington or Stanford, because they have a vision, a vision that is difficult to realize in the countries they come from.

One person alone cannot change the world on their own, but we can change the community where we live if we can work together as brothers and sisters, because we’re all equal. That’s what the Constitution says, we are one, we the people are one. And we are equal. It’s not important if you’re Mexican or Salvadoran or Honduran or from somewhere else, it’s not important what language you speak or if you  come from Africa. What’s important is that you can make a contribution to this country. This country is formed by immigrants, each of us contributing who we are to build this country, which is distinct from other nations.

We know that President Trump is not happy about the immigration situation in this country. I know he says we who come from Mexico are “bad hombres,” he says we are murderers and thieves and rapists. This has affected me and my friends a lot. Racism has emerged from the shadows. Racists who were once afraid and hidden now feel that the president supports them. The white supremacists are claiming that this is their country. Hatred is growing and it’s innocent people, including many immigrants, who suffer. In my home we say that we live in a cage of gold. It’s beautiful, but we’re limited in what we can do. I was in the process of asking for permission to go back for a visit to Mexico. But then President Trump canceled the program, and I couldn’t leave.  I had wanted to go because my grandfather was dying. He died, but I couldn’t go and be with him.

One of my dreams is to serve God. I’ve always wanted to serve God. When I was a kid I was Catholic. I would tell my mother that I wanted to be a priest. I wanted to serve God by being a priest. But my mother would tell me I could never be a priest because I flirted too much with the girls. “You’ll be one of those priests that chases after the nuns,” she said.

Later on when we came to this country, my brother brought a toy, but I brought the Bible I received for my first communion. When we crossed over the border, though, my Bible got lost. And I eventually got to a point where I had to leave the church because I didn’t feel comfortable anymore in the Catholic Church. My uncle invited me to an evangelical church, and it was there that God called me. God said I want to use you. It hasn’t been easy. It’s not like God says you’re going to be a preacher and tomorrow you’re a preacher. It’s a process where we are the clay and God is molding us, and it’s hard at times because we have to pass through the fire to emerge as what God wants us to be today.

I am now serving as a youth leader in the Dios Viviente United Methodist Church. This experience is helping open doors for me to study to be a pastor, taking classes in theology and leadership.

I am single you can find me on Tinder. Swipe right!

Transcripción (Español)

Estoy José Enrique Hernández Zapatitla.

Soy originalmente de la ciudad de México. Llegué aquí en el año 2006. Fue el mes de marzo, me recuerdo, porque en México fue caliente en ese tiempo, pero aquí hacía un frío y yo estaba temblando. Yo veía que mis primos tenían shortcitos. Me dije que “éstos están locos, ¿qué pasa con ellos?”

Fue un gran cambio no solamente para mi. Fue un cambio grande para mi familia, fuera y dentro de ese país. Tuve que dejar a mis amistades, a mis abuelos allá en México, a mis tíos que quería tanto. Pero yo sabía que mis padres me llevaron a ese país porque tenían un propósito. Porque no queríamos vivir más en la violencia y la inseguridad que estábamos viviendo en la ciudad de México.

Y ahora con los Dreamers [Soñadores] yo sé que todos pasamos por una historia similar y todos tenemos una historia que contar: algunos salieron de su país por la violencia, otros salieron por el sueño americano que soñaron de una vida mejor. Otros salimos porque nuestros papás nos trajeron, no porque lo elegimos.

Y ahora que tenemos el programa de los Dreamers, el DACA, salimos de las sombras. Estamos siendo reconocidos, ¿verdad? Tenemos la oportunidad no sólo a trabajar pero a construir un mejor futuro para nosotros y nuestras familias, para construir un futuro mejor para este país y lo que esta por venir.

¿Y ahora, qué es la contribución que trae los Dreamers a este país? La contribución no es solamente económica, es cultural también.

¿Pero qué va a pasar a los Estados Unidos si los Dreamers estamos sacados de ese país? La economía se va a sentir un impacto. Yo conozco muchos de mis amigos que están estudiando en la universidad, y no cualquier universidad: la Universidad de Washington, y Stanford en California. Y ellos tienen una visión, una visión que tal vez en nuestros países es un poco mas difícil.

Yo sé que uno no puede cambiar el mundo pero se puede cambiar la comunidad de uno en uno si trabajamos unidos como hermanos [y hermanas], porque todos somos iguales. Está bajo la Constitución de America que we are one, we are the people [somos uno, somos el pueblo]. Somos uno, somos iguales. No importa si es Mexicano o salvadoreña o Hondureño, o donde está tu país originario. Puede ser que no hablas español o vengas de África pero que tu también contribuyas a éste país. Y eso es algo grande porque éste país está formado por inmigrantes, porque todos contribuimos un poquito a ese país, de nuestra tierra a esa tierra, para que los Estados Unidos sea diferente a otros países.

Sabemos que el Presidente Trump no está feliz por la situación migratoria de ese país. Hemos escuchado los comentarios que dijo el acerca de mi país original, Mexico. Dice que venimos los mas malos aquí; dicen los “malos hombres;” dice que somos asesinos, somos rateros, y somos violadores. Ha afectado mucho en mi, mi amigos y mi familia. Porque desde que entró él, yo siento que el racismo salió de donde estaba. Estaba tal vez escondido con un poco de miedo pero ahora dice que el presidente me puede respaldar. Sé que hay blancos supremistas y dicen que regresemos a nuestro país. El odio se esta aumentando cada vez mas y muchas veces están golpeando a gente inocente, porque somos Mexicanos, porque somos inmigrantes. Como decimos en mi casa “estamos viviendo en una jaula de oro. Tal vez es hermoso, pero estamos muy limitado en lo que puede hacer.”

Yo estaba a punto de pedir permiso con los DACA para poder salir fuera del país, pero cuando  el Presidente Trump canceló todo y ya no pude salir, se canceló mi viaje a Mexico. Yo quería ir porque mi abuelo estaba muriendo. Y murió y no podía ir a verlo.

Uno de mis sueños es servir a Dios, servir a Dios. Siempre ha sido servir a Dios. Cuando yo era un pequeño, era Católica. Yo decía a mi mama, “Mama, yo quiero ser padricito. Yo quiero servir a Dios de alguna manera.”  Mi mamá me dijo,  “Tu para padrecito, no creo. Siempre has sido muy coqueto con las niñas. Serías uno de los padres que andan con las monjas,” decía mi mamá, “a robar las monjas.”

Recuerdo cuando vine a este país, mi hermano trajo un juguete, pero yo, lo que traje fue mi Biblia, dije yo voy a llevar mi Biblia de la primera comunión. Y cuando cruzamos por acá mi Biblia se quedó en la frontera.

Hubo un transcurso donde tuve que salir de la iglesia porque yo no conocía una iglesia donde yo me sentía cómodo de parte de la Iglesia Católica. Mi tío me invitó a la iglesia, una iglesia cristiana, me recuerdo todavía. Fue allí que Dios me dio mi llamada, Dios me dijo “levántate, yo te quiero usar.”

No ha sido fácil. no es como Dios dice que vas a ser un predicador y mañana estas predicando. Dios nos está moldeando. Nosotros somos el barro y Él es el alfarero. Tal vez nos duele eso porque pasamos por fuego y Dios nos moldea a su voluntad.  Hoy en día estoy trabajando con la Iglesia Metodista Dios Viviente como un líder de jóvenes. Me ha ayudado mucho porque me está ayudando a abrir puertas para que yo estudia para pastor: las clases teológicas, liderazgo.

Soy soltero búscame en Snapchat. Me puedes buscar en Tender, swipe right! [deslice a la derecha!]


Jose Enrique Hernandez serves as a youth leader at Dios Viviente United Methodist Church.
Videography, editing and English-language voiceover provided by the Rev. Paul Jeffrey, photojournalist with the General Board of Global Ministries of The United Methodist Church. Spanish language transcript provided by the Rev. Lyda Pierce, Director of Hispanic/Latino Ministries for the Pacific Northwest Conference.

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